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26 de octubre de 2021

El acuerdo de los partidos sobre el Plan de Inversiones Locales le asigna 30 millones anuales

El Fondo de Transferencias de Capital, que se concreta en el Plan de Inversiones Locales, contará, salvo enmiendas en el trámite parlamentario, con 30 millones anuales. Este es el acuerdo alcanzado también por el Ejecutivo Foral y los partidos PSN, Geroa Bai, Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra.

Esta cantidad quedará, en principio, garantizada para todos los años. En la actualidad, aunque los Presupuestos de Navarra llegaban a consignar cifras mayores, estas no se ejecutaban y pasaban a dotar los años siguientes sin nuevas aportaciones de la Hacienda Foral.

Por otra parte, el nuevo plan rompe el horizonte temporal de financiación y da estabilidad a las inversiones municipales, sin depender de la aprobación de una nueva ley cada 3 años.

Tres líneas de inversión

La nueva Ley del Plan de Inversiones Locales recogerá la regulación de las obras e inversiones que se ejecuten con cargo a dicho Plan, así como la cuantía que se distribuirá para cada uno de los programas de inversión.

Las líneas de inversión son acordes a las necesidades trasladadas por las entidades locales y que se recogen en: Programas de Inversiones, Programación Local y Programa de Libre Determinación. La primera línea estará dotada con 9 millones de euros, la segunda con 12 millones y la tercera con otros 9 millones.

Los Programas de Inversiones se centran en las áreas de abastecimiento de agua en alta y en los proyectos vinculados a la gestión y tratamiento de residuos, y están recogidas tanto en el Plan Director del Ciclo Integral de Agua de Uso Urbano y como en el Plan Integrado de Gestión de Residuos.

Las obras de Programación Local recogen las inversiones en renovación de redes locales de abastecimiento, saneamiento y de pluviales; la pavimentación de calles con y sin renovación de redes; la urbanización de travesías; y la construcción y reforma de instalaciones deportivas, sociales, recreativas o administrativas. Esta tipología de obras se llevará a cabo mediante selección y priorización de las obras propuestas por las entidades locales. Cabe reseñar, en este capítulo, el notable desequilibrio entre las necesidades existentes y la escasa dotación que se les asigna.

En el Programa de Libre Determinación se incluirán las inversiones que determine cada entidad local, en ejercicio de su autonomía.

Los Programas de Inversiones y la Programación Local se van a llevar a cabo con una planificación para tres años. En cuanto a la Libre Determinación, su importe se distribuirá de forma anual.

Agilizar la gestión

Cabe destacar que, con objeto de dotar de mayor agilidad a la ejecución de las inversiones, el nuevo plan incluye novedades normativas como la sustitución de los planes financieros aprobados por el pleno por una declaración responsable sobre la viabilidad de la inversión, o la posibilidad de iniciar las obras antes de su inclusión definitiva. Además, se adelanta y se incrementa el abono inicial, que hasta ahora se hacía con la remisión por parte de las entidades locales del acta de inicio de obra. En la nueva ley foral que regulará el Plan de Inversiones Locales se establecerá que el abono inicial se realizará en el momento de la inclusión definitiva por un importe del 65% de la aportación correspondiente.

La norma incorporará además diversos elementos de flexibilización procedimental que dotará a la gestión del PIL de mayor agilidad y simplificación administrativa.

Necesidades detectadas en los municipios y concejos

Con objeto de detectar las necesidades existentes en los municipios y concejos, en primer lugar, desde el Departamento de Cohesión Territorial se han analizado diferentes convocatorias: el Plan de Inversiones Locales de Libre Determinación para municipios de población inferior a 10.000 habitantes-Lucha contra la Despoblación, dotado con 5 millones de euros; el Fondo Extraordinario de Impulso para la reactivación económica y social de los municipios, dotado con 13,5 millones de euros; y la reciente convocatoria de 1,2 millones de euros destinada a mejorar dotaciones municipales y concejiles para hacer frente a la despoblación.

Asimismo, desde el Ejecutivo Foral se han remitido este año a las entidades locales dos encuestas.

La primera encuesta se realizó durante los meses de mayo y junio de este año. Contó con la participación de 224 municipios y 230 concejos, el 74% de todas las localidades navarras.

Un 82% de las entidades locales refieren la necesidad de intervenir en edificios dotacionales y las mayores demandas se concentran, por este orden, en infraestructuras deportivas (frontón, piscina, polideportivo, pista deportiva, campo de fútbol, etc.), administrativas (sede del Ayuntamiento o del Concejo, locales de uso administrativo) y de uso social y cultural (parque infantil, centro para jóvenes, ludoteca, biblioteca, museo, bar-sociedad recreativa, albergue o centros socio-culturales, entre otros). En menor medida, también se señala la necesidad de realizar intervenciones en dotaciones educativas, cementerios, espacios polivalentes y centros sanitarios y de tercera edad.

Tres de cada cuatro localidades requieren renovar la pavimentación de alguna de sus vías. Estas peticiones se deben en su mayoría a un deficiente estado del firme, problemas de seguridad peatonal o la necesidad de renovar las conducciones de abastecimiento y saneamiento. Otras de las causas señaladas son la dificultad de acceso de vehículos de emergencias, problemas de accesibilidad por la existencia de escaleras u otras barreras o la presencia de muros de contención con problemas de estabilidad.

La segunda encuesta versó sobre las áreas de abastecimiento de agua y saneamiento. Hay que destacar que el porcentaje de agua no registrada durante el periodo 2016-2020 ha sido del 32,04%, un 1,82% menor que la del periodo 2011-2015, pero que todavía se sitúa por encima de lo que sería deseable, con muchas zonas de Navarra con pérdidas superiores al 60%. Y aunque la red de abastecimiento en baja de Navarra, en general, no se puede considerar en mal estado, hay más de un 20% de entidades con más de un 50% de tuberías con una antigüedad de más de 40 años, y un 3,5% de entidades locales con más de un 50% de tuberías de fibrocemento. Otros problemas detectados en las redes son el exceso o defecto de presión, y la falta de sectorización.